ernesto en berlin

Night clubbing, pop, art, and different daily perversions in berlin. Laziest place in the world.

Wednesday, August 23, 2006

ernesto en berlin

I. En el vientre de Berlin

Ni en los momentos de decepción ni en los de euforia , cuando nos decimos a nosotros mismos-aquí no pasa nada, nunca pasa nada...ni en esos momentos consigues una sensación de normalidad.Las cartas están marcadas.Las cartas están marcadas, pero ya basta de pensamientos aciagos...

Ayer sucedió algo realmente:me invitaron a una cerveza en el mysliwska, bar al que voy con devoción y disciplina practicamente semanalmente desde anos.
Sí, aquí en Berlin, esas cosa van despacio, muy despacio de hecho.

Afuera está nevando. El silencio se ha apoderado del ghetto turco en el que vivo. Es el silencio del invierno, de los pensionistas, de los parados. Es el silencio que presagia la muerte desde el nacimiento, la vigilancia en silencio.

Pero el viernes me invitaron a una cerveza, a una cerveza pequena...vale, pero que nadie me diga que no es un gran signo de confianza el que alguien, digamos una camarera, te invite a una cerveza. Si alguien te invita a una cerveza, especialmente y si te conoce desde hace tantos anos y ahora te invita, bueno, es que has sobrepasado la barrera , la barrera del sentimiento, de exclusión, del cierre, de la carta cerrada del juez o del abogado que te amenaza. Eres una nueva persona cuando eres un extranjero y una camarera de un país como Alemania te invita a una cerveza. Y si la camarera está buena, ya no digamos.

Un gran signo de confianza. Eran más de las siete de la manana y yo estaba sentado con la espalda contra la cristalera con Andreas a mi izquierda y Alex a la derecha. Estaban poniendo a Can, no se exactamente qué canción, una de las buenas de Can, creo que Spoon o algo asi. Y nos movíamos como se mueven el bombo y la caja de los can, de un modo rígido y nervioso, como las vibraciones del metal.

Habíamos tocado aquella noche y estabamos eufóricos.No tan eufóricos como los chavales de los grupos , digamos modernos. Un poco menos eufóricos, diría yo, pero contentos.

Yo estaba drogadísimo, de varias drogas, todas buenas, pero no podía apartar de mi cabeza la noche del sábado anterior cuando había estado en otro bar , no tan bueno como el mysliwska, que se llama la fresa o algo así. Esa noche me había estado el palo de un modo muy suave, casi infantil, con sarah, y al día siguiente sarah me había confesado que no se lo había hecho con un hombre desde hacía muchos anos. Que era lesbiana, vamos, lo cual es una extrana sensación. Yo habría dicho que mis suaves caricias y besos juguetones la estaban desarmando, eso pensamos los hombres a veces, que desaramamos a las mujeres, cuando creo que es al revés, pero esa noche no noté nada raro. Me desarmaron.

Había conocido a sarah cuando yo era jefe de ventas de una consultoría de empresas que se dedicaba también a dar clases de postgrado a los empleados de otras empresas. Uno de los chanchullos en los que te metes no se sabe muy bien para qué. Sarah era profesora, una de las buenas. El dia de la entrevista me llamó la atención su distinción. Cuando estás haciendo entrevistas te das cuenta de la pestilente maravilla que es la gente de este mundo. Te asombras de lo que es un sistema , de que pueda funcionar, de que haya gente que se haya creído que tienen la más mínima oportunidad de mejorar su status, de mejorar su vida a través de eso que llaman el trabajo remunerado. Cuando estás con la corbata ahí sentado, pensando en la manera de que pase el tiempo de la manera más rápida y te viene esa gente desesperada que habla cinco idiomas y que intentan agradarte a toda costa , entonces piensas- hostia, qué jodido está esto...- Pero sarah era distinta. Ya sé que su curriculum me lo había dado una antigua profesora que tenía fama de lesbiana, pero yo nunca he sido de esos que se fija tanto en los detalles que para la mayoría parecen ser definitivos. Mi técnica es fijarme en los detalles en los que nadie se fija..

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